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¿POR QUÉ EL SUR TIENE QUE PAGAR Y SER REVISADO TANTAS VECES?


Una mirada a los peajes, retenes y controles en las carreteras del Sur dominicano

Viajar hacia el Sur de la República Dominicana muchas veces significa recorrer largas distancias, pagar peajes y atravesar varios retenes y puestos de control. Esto lleva a muchos ciudadanos a hacerse una pregunta legítima: ¿por qué para entrar, salir o atravesar algunas zonas del Sur hay que pagar y ser revisado tantas veces?

Es importante aclarar que nadie cuestiona la necesidad de proteger la seguridad nacional. Los controles militares son necesarios para combatir el tráfico de personas, el contrabando y otras actividades ilícitas, especialmente por la cercanía de varias provincias sureñas con la frontera dominico-haitiana. Sin embargo, seguridad no debe significar controles excesivos, repetitivos o innecesarios.

El verdadero debate no es si debe existir vigilancia, sino si los controles están bien coordinados, si cumplen una función concreta y si son proporcionales a las necesidades de seguridad. Cuando diferentes organismos realizan revisiones similares en pocos kilómetros, el ciudadano puede sentir que está atravesando una frontera permanente dentro de su propio país.

A esto se suma el costo de los peajes. Es cierto que los peajes existen en distintas regiones de la República Dominicana y, por tanto, no sería correcto afirmar que solamente el Sur paga. Sin embargo, en determinados recorridos hacia el Sur, el ciudadano puede enfrentar simultáneamente peajes, controles, largas distancias y elevados costos de transporte.

Estos gastos no afectan únicamente al conductor. También repercuten en el precio del transporte público, los alimentos, las mercancías, las visitas familiares, las actividades comerciales y el acceso a servicios básicos. Para comunidades con ingresos limitados, cada gasto adicional puede representar una carga importante.

Por eso surge otra pregunta fundamental: ¿qué recibe el Sur a cambio de lo que paga y soporta?

Si los ciudadanos pagan por utilizar las carreteras, es razonable exigir vías en buenas condiciones, adecuada señalización, iluminación, mantenimiento, seguridad vial y reducción de los tiempos de desplazamiento. El desarrollo de una región no debe medirse solamente por la construcción de peajes o carreteras, sino también por la calidad de vida y las oportunidades que esas inversiones generan para sus habitantes.

El Sur necesita seguridad, pero también respeto, eficiencia, desarrollo y mejores condiciones de movilidad. Los controles deben proteger al ciudadano y al país, no convertirse en una carga permanente para quienes viven o transitan por la región.

Por eso, la pregunta no pretende enfrentar al Sur con el Estado ni rechazar la seguridad. Pretende abrir un debate responsable:


¿Son realmente necesarios tantos controles en determinados tramos? ¿Están coordinados los organismos que los realizan? ¿El costo de los peajes corresponde con la calidad de las carreteras y los servicios recibidos? ¿Y qué se está haciendo para que el desarrollo vial del Sur avance al mismo ritmo que las necesidades de su gente?

El Sur no pide menos seguridad. Pide una seguridad eficiente. No pide dejar de pagar lo justo. Pide que los recursos se traduzcan en desarrollo. Y, sobre todo, pide que transitar por su territorio no se convierta en una experiencia de pagos, revisiones y obstáculos interminables.

La seguridad es necesaria, pero también lo son la equidad, la dignidad y el desarrollo de todos los dominicanos.

Por: Padre Quirobert Ramírez





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