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INFARTOS AL MIOCARDIO, LA NUEVA PESADILLA DE LA JUVENTUD DOMINICANA



Katherine Ventura/ndigiyal-.El miedo al COVID-19 ha provocado que muchas personas disminuyeran sus visitas a los hospitales, provocando con esto un descuido en sus chequeos rutinarios o afecciones como  dolores torácicos, palpitaciones y dificultad para respirar, síntomas que alarman la ante sala de un infarto.

Aunque los infartos son comunes en adultos mayores, hoy en día su alta incidencia en jóvenes y adolecente es una preocupación, no solo para ellos sino también para especialistas que aseguran estos se deben a diversos factores, entre ellos hereditarios y por el ritmo de vida.

Estas eventualidades tienen una tasa más alta de mortalidad en jóvenes que en envejecientes, ya que estos adultos mayores tienen las arterias pres acondicionados y la formación de vasos sanguíneos colaterales que suplen las necesidades que se generan al ocurrir una cardiopatía.

Eventos cardiacos en jóvenes, una problemática
Según la doctora Máxima Méndez, cardióloga, los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo y la ingesta de alcohol son parte de los  factores que han contribuido al aumento en la cifra de jóvenes padeciendo eventos cardiacos.

Debido a estos hábitos comunes pero pocos saludables traen consigo el desenlace de enfermedades como diabetes, hipertensión, elevación de los niveles de colesterol que aceleran la aparición de los eventos cardiovasculares.

De igual forma el consumo de estimulantes sexuales se ha convertido en una de  las principales causas de accidentes cardiovasculares y derrames cerebrales en la población masculina joven.

Condiciones genéticas que terminan en infartos al miocardio
Méndez también destaca factores genéticos que pueden ser heredados y forman parte de las causas de eventualidades cardiacas, como por ejemplo la hipercolesterolemia familiar, una condición que eleva de manera exagerada los niveles de colesterol y un trastorno en el metabolismo del mismo.

Esta suele tener una aparición en la infancia, provocando infarto en edades de uno y dos años. Si el paciente logra superar la condición, en la adolescencia  o adultez se verá con más posibilidades de sufrir alguna dolencia del corazón que el resto de la población.

La lipoproteína a elevada, es también un desorden de origen que genético que favorece a la aparición de eventos cardiovasculares, sin la necesidad de que se presenten otros factores de riesgo anteriormente, aumentando así la posibilidad por el hecho de ser herencia familiar.

Recomendaciones para la población joven
De acuerdo a las declaraciones de la doctora Méndez Castillo, lo más importante es que los jóvenes a partir de los 18 años se realicen evaluaciones cardiovasculares cada tres a cinco años.

Mientras que los que tienen antecedentes familiares lo hagan con mayor frecuencia, buscando evitar o controlar estos factores de riesgo.




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