En muchas ciudades dominicanas, los baches parecen multiplicarse con cada lluvia. Y aunque las alcaldías intentan resolver el problema, el método más común —rellenarlos con cemento, arena, grava y agua— no solo es ineficiente, sino contraproducente. Lo que debería ser una reparación temporal termina agravando el deterioro del pavimento.
🔍 El error técnico detrás del concreto
El concreto es un material rígido, diseñado para estructuras estáticas como aceras o losas, no para pavimentos flexibles. Las calles asfaltadas están hechas con mezclas bituminosas que se expanden y contraen con el calor, la humedad y el peso de los vehículos.
Cuando se coloca concreto sobre ese tipo de superficie, se genera una incompatibilidad estructural: el concreto no se adhiere correctamente al asfalto y se fractura con facilidad.
Según la Guía de mantenimiento vial del Instituto Mexicano del Transporte, el concreto tiende a fisurarse por las diferencias térmicas y por la falta de adherencia con el asfalto, lo que permite la entrada de agua y acelera la erosión del subsuelo.
🌧️ Agua, sol y fricción: la combinación fatal
Cada vez que llueve, el agua penetra las grietas del concreto y debilita la base. Luego, el sol seca el material y provoca microfracturas. La fricción constante de las ruedas termina desprendiendo los parches, dejando baches más grandes que antes.
El resultado: más quejas ciudadanas, más gastos municipales y más riesgos para los conductores.
🚗 Riesgos y costos ocultos
Los baches no son solo una molestia estética. Pueden causar daños graves en la suspensión, neumáticos y dirección de los vehículos. Además, representan un riesgo de accidentes para motociclistas y peatones.
Un estudio del American Society of Civil Engineers estima que los daños causados por baches cuestan a los conductores estadounidenses más de 3 mil millones de dólares al año, una cifra que refleja la magnitud del problema cuando las reparaciones son inadecuadas.
🧱 Alternativas más duraderas
Existen soluciones más efectivas y económicas:
Asfalto en frío o caliente, disponible en fundas o mezclas listas para aplicar, que se adapta mejor al tráfico y a las condiciones climáticas.
Compactación adecuada del terreno antes de aplicar el material, para evitar hundimientos.
Sellado de grietas y drenaje eficiente, que impide la acumulación de agua bajo el pavimento.
Empresas especializadas en mantenimiento vial ofrecen estos productos, diseñados para resistir la fricción y los cambios de temperatura sin fracturarse.
En países como México, Chile y España, el uso de asfalto modificado con polímeros ha demostrado aumentar la vida útil de las reparaciones hasta en un 60 %.
🏛️ Una cuestión de gestión y conocimiento técnico
La insistencia en usar concreto revela una falta de asesoría técnica en muchas alcaldías. Los ingenieros civiles consultados por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) señalan que el mantenimiento vial requiere diagnóstico previo, selección del material adecuado y control de calidad, no improvisación.
Definitivamente, reparar baches con concreto es como intentar curar una herida con yeso: parece firme al principio, pero se quiebra con el primer movimiento.
La solución está en adoptar mezclas asfálticas flexibles y técnicas de compactación profesional, que garanticen durabilidad y seguridad para los ciudadanos.
Solo así las alcaldías podrán dejar de “tapar el problema” y empezar realmente a reparar las calles.

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